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Nuestras historias

   Nuestras historias

A 110 días de la emergencia sanitaria
En comunidad, nos seguimos cuidando

Ante la emergencia sanitaria que vive el mundo, el Programa de Pequeñas Donaciones continúa de la mano con las organizaciones y comunidades desarrollando acciones conjuntas.

Con un fondo de emergencia que suma un total de $104.000 se respalda a 26 organizaciones comunitarias de la sierra, costa y Amazonía en el fortalecimiento de los planes comunitarios de emergencia enfatizando la garantía de la soberanía alimentaria. Estos fondos se ejecutan a través de 12 proyectos ágiles por biocorredor, en ellos incluyen las comunidades TICCAS (Territorios de Pueblos Indígenas y Comunidades Locales para la Conservación).

Compartimos en este enlace, de nuestro canal de Youtube, una pastilla comunicativa del Estuario del Río Chone donde se impulsa un proyecto ágil de emergencia.

«Aunque el semáforo haya cambiado de color, hay que seguir con todas las medidas de cuidado». 
Nury Bermúdez, Oficial Nacional de Gestión de Riesgos del PNUD Ecuador

La comunicación es una estrategia fundamental dada la necesidad de afianzar el fortalecimiento de los planes comunitarios de esta forma, se realizan las jornadas de intercambio de conocimiento los días jueves a las 10H00 vía zoom que son retransmitidos por Facebook live en los canales del Programa y Ciespal y Onda Rural, con diversidad de temas y una buena participación de organizaciones comunitarias de Ecuador y de países de América Latina a través de los Programas de Pequeñas Donaciones colegas.

De estos intercambios, se conocen diversidad de acciones y saberes que las organizaciones comunitarias llevan a cabo y que los participantes lo comparten en este espacio de diálogo. Estos contenidos, son luego socializados a través de piezas de comunicación como: Sabías qué infografías con los datos más destacados.  Dicha información es transmitida en los canales del programa, correo electrónico y vía whatsApp.

«Después de los cien días seguiremos cuidándonos y fomentando nuestra propia producción a favor del progreso de la ciudad».  Graciela Alba,  Municipio Intercultural de Cayambe.

Ante las nuevas disposiciones del COE Nacional que se establecen a partir de julio, informamos que los talleres de fortalecimiento comunitario los seguiremos realizando cada 15 días. El próximo taller se llevará a cabo el jueves 9 de julio a las 10H00.

En estas 10 sesiones, se contó con una activa participación e importantes contenidos socializados. En esta gráfica compartimos los datos relevantes.

 

«Recomendaciones de cuidado mutuo deben seguir: observar, escuchar y conectar».
Adrián Díaz, Organización Panamericana de la Salud.

En el marco de la emergencia el Programa a través de la plataforma de crowdfunding www.greencrowds.org, incluyó una sección de Espacio colaborativo “En Solidaridad» para ser el canal de replicabilidad del mensaje al llamado a la acción. Asimismo, se levantaron varias campañas en respuesta a los grupos más vulnerables que pueden apoyarlos en el enlace de abajo.

Con GreenCrowds, te invitamos a impulsar la generosidad. Con tu aporte, apoyaremos a los más vulnerables en esta emergencia sanitaria.



Vinculación de la academia en convocatoria FO 7

En el marco de la convocatoria a proyectos de fortalecimiento para bioemprendimientos en la Fase Operativa Siete (FO7), los estudiantes de la escuela LEAI, promoción 2020 de la Facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), se motivaron a desarrollar un trabajo práctico y cercano con las comunidades y aportar con sus conocimientos en diseño de proyectos para aportar a la convocatoria.

Los representantes de los bioemprendimientos: Asoprosariv, Jambi Kiwa y Mushuk Kawsay en el Biocorredor Chimborazo, aceptaron este interés y trabajaron de la mano con este grupo de estudiantes. La colaboración se centró en la formulación de estrategias específicas para sectores de acuerdo a las necesidades de cada uno, entre los cuales se trató presupuesto, marco lógico, resultados a corto y mediano plazo y alianzas estratégicas para la conservación del medio ambiente.

El trabajo se dividió por grupos conformados por 3 o 4 estudiantes, los cuales se concentraron en aspectos específicos del proyecto. El compromiso de los estudiantes con las comunidades consistió en un apoyo logístico y de consultoría para la mejora de sus bioemprendimientos, con el objetivo de que estos sean económicamente sustentables y afianzar el aporte con la conservación del ambiente, especialmente con el ecosistema páramo, en el que desarrollan sus actividades productivas. Todo este conocimiento debía ser plasmado en un documento que cumpla con los términos de referencia de la convocatoria en mención.

En el transcurso de este trabajo conjunto, sorprendió la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19 lo que significó un cambio en términos de organización, trabajo simultáneo y comunicación, entre estudiantes, docentes, emprendedores.  «Uno de los principales desafíos con respecto a la organización fue la sistematización de información, específicamente, el levantamiento de la misma; debido a que sólo se contó con una base de datos y con información obtenida a través de repositorios digitales. Otro reto fue el gran número de participantes en el equipo de trabajo a cargo de realizar tareas específicas y coordinadas. Esto exigió especial precaución en la redacción, pues se debían evitar redundancias o contradicciones con los distintos grupos».

El ejercicio práctico de los estudiantes tuvo este gran desafío que, a la par con la emergencia sanitaria, los representantes de los bioemprendimientos debían acudir a sus llamadas y consultas para afinar los documentos.

«Trabajar en este proyecto brindó una aproximación a las culturas de nuestro país y a las formas de organización social alternativas bajo las que se ejecutan sus bioemprendimientos. Con el apoyo de Lillya Harutyunyan, docente de la PUCE, se logró entender importantes aspectos socioeconómicos de las comunidades. Conocer las propuestas de los emprendimientos fue educativo por sus componentes de representación cultural, ejecución de prácticas alternativas que se desarrollan en armonía con la naturaleza, cooperación que existe entre comunidades en aras de la sostenibilidad y, finalmente, por la visibilidad y representación que tienen las mujeres en estas asociaciones como líderes y emprendedoras».

Considerar los parámetros del Programa de Pequeñas Donaciones fue de gran relevancia en un trabajo con las organizaciones comunitarias que, de la mano de la academia, refuerza los conocimientos para que los proyectos de los emprendedores sean viables de acuerdo con los lineamientos que propone la organización.

A pesar de que la coyuntura por la pandemia del COVID-19 no posibilitó el contacto físico con las comunidades implicadas, fue beneficioso conocer sus ideas a través de los documentos facilitados por la organización y de las correcciones y sugerencias de los representantes de los biomprendimientos. Con esta experiencia, comprendimos su realidad y ello motivó la redacción en el diseño del proyecto.

Estudiantes de la Escuela LEAI, promoción 2020

Facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura

Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE)


ComunicACCIÓN en tiempos de COVID-19

Foto Cortesía: Mayra Perugachi, presidenta del Cabildo de la Comuna Zuleta en Imbabura, en actividades de atención a adultos mayores durante la emergencia sanitaria.

Ante la emergencia sanitaria del #COVID-19, la pregunta recurrente que venía a nuestra mente era: ¿Cómo están enfrentando esta emergencia las organizaciones comunitarias? A los pocos días, decidimos que lo más oportuno era acercarnos a quienes lideran las organizaciones y hacernos presentes para escuchar, sumar, apoyar y solidarizarnos.

En el marco de la Fase Operativa 7 el objetivo es fortalecer bioemprendimientos en Ecuador y priorizar mecanismos para garantizar la conservación de la biodiversidad y salvaguardar los territorios de los pueblos y nacionalidades indígenas y comunidades locales del país, en este contexto, si la vida deestos grupos, que son custodios de esta biodiversidad, está en riesgo, es fundamental apoyarlos.

Desde el equipo PPD, en esta emergencia sanitaria, con la nueva modalidad de teletrabajo, en conjunto con el PNUD Ecuador, la sede y los colegas del PPD de América Latina, hemos avanzado con varios temas importantes, identificando estrategias que apoyen a las organizaciones indígenas y campesinas, que son la prioridad para el programa.

En esta línea, diseñamos, en conjunto con CIESPAL y el PNUD una encuesta/entrevista que nos permitió conocer la situación de las comunidades que han estado vinculadas al PPD, incluidas las comunidades TICCAS (Territorios de Pueblos Indígenas y Comunidades Locales para la Conservación).

Dentro de todas las dificultades que las comunidades están viviendo, la encuesta, en primer lugar, sirvió para hacer un acercamiento con cada organización, pues se la aplicó telefónicamente y en segundo lugar, el procesamiento de la información permitió al programa a nivel de país, de responder de manera ágil a las prioridades de las organizaciones. 

La comunicación es un principio y una estrategia para el equipo del PPD y en esta ocasión en particular, el aplicarla nos conmovió, nos comprometió y como siempre, nos enseñó, los testimonios del equipo del programa dan cuenta de esto.

Aplicar la encuesta por teléfono fue más una guía para dirigir nuestra conversación; a algunos, los conozco desde hace casi 12 años. En muchos casos, la tertulia duró un par de horas, en otros; nos volvimos a citar para una segunda parte y, con algunas, hubo un intermedio para atender a la familia. Conversar, nos permitió compartir sentimientos, redescubrir sabiduría, saberes y conocimientos que los productores y productoras encuentran en la naturaleza y compartían con mucha emoción. Con un GRACIAS y cuídense mucho por allá, se cerraban cada una de estas tertulias. Gracias por siempre estar pendientes de nosotros/as!, nos decían”. Nadya Ochoa.

“Creo que levantar la información a través de una comunicación directa con las organizaciones siempre ha sido un punto muy fuerte del PPD, lo que nos ha permitido tener información pertinente y de calidad. Conversar, tener contacto directo con los implementadores de proyectos, es clave para lograr resultados potentes y acompañar la ejecución, así mismo la clave es conocer sus percepciones y emociones y considerar cómo se dará paso a un nuevo modelo de gestión del conocimiento: más humano y relacionado con su naturaleza. A través de las llamadas, se logró completar la información requerida, esta información también les sirvió a las organizaciones para contar con información relevante y consistente de su comunidad”. Alejandro Ibarra.

“Fue muy importante tener un contacto directo con las organizaciones comunitarias con las que el programa ha trabajado porque fue posible conocer cómo las comunidades hacen frente a la emergencia y mostrar empatía desde el programa con los procesos de desarrollo sostenible de estas comunidades y con las personas que las lideran. Aplicar la encuesta nos permitió “hacernos presentes” en esta situación, compartir los miedos, preocupaciones, comentarios sobre la situación actual y a futuro. De igual manera, fue interesante percibir el distinto grado de fortalecimiento de capacidades organizativas, en distintos contextos”. Johana Jácome.

“Es muy alentador participar en este proceso y a la vez muy triste, ya que la realidad en la que viven las comunidades tiene muchas carencias sobre todo en relación a sus derechos: a la salud, educación y alimentación. Si bien es cierto estamos combatiendo a una pandemia de un virus (covid-19), algo único en la historia, en las comunidades la realidad es que no solo este virus es su amenaza, ellos son muy vulnerables ya que no tienen los servicios básicos, no cuentan con un centro de salud y ellos mencionan, que incluso una gripe puede ser un riesgo muy alto, porque no pueden acceder a un tratamiento adecuado por falta de recursos necesarios”. Jhonny Veloz.

«El aplicar la encuesta fue muy gratificante identificar cómo desde el Programa podemos respaldarles. Escuché saberes de la ruralidad que no conocía. Quiero visitar estos territorios». María José Molina.

Foto Cortesía: Fundación Rikcharina que impulsa su campaña en la plataforma de crowdfunding GreenCrowds, realizando entrega de kit de alimentos para las poblaciones vulnerables de Azuay.

Respuesta ágil frente a la emergencia

A partir de la información de la encuesta sobre las necesidades de la comunidad, se completó un formulario para la presentación de un proyecto ágil, de hasta USD 5.000; las organizaciones suscribieron los convenios y ya cuentan con estos recursos. En un tiempo record (dos semanas) en Ecuador hemos apoyado a 21 organizaciones que fortalecerán sus propuestas de seguridad alimentaria, a través de la agroecología o agroforestería en sus chackras, fincas, huertos.  

El PPD destina $104.000 a planes comunitarios Frente a la Emergencia Sanitaria Covid – 19 que tienen como objetivo apoyar a las comunidades a lograr la seguridad alimentaria, en el marco de la emergencia sanitaria, a través de 21 proyectos PPD, que incluyen los 5 proyectos TICCA que son parte del proyecto Global Sustainable Initiative – GSI. 

De otra parte, se ha trabajado con las organizaciones en el diseño de las propuestas por Biocorredor que permitirán fortalecer el trabajo de conservación, producción sostenible e impulsar bioemprendimientos. Estos 11 proyectos pasarán a ser avaluados por el Comité Directivo Nacional del PPD.

Foto Cortesía AMWAE: Asociación de Mujeres Waorani de la Amazonía Ecuatoriana.

Voces y respuestas desde las comunidades

El Programa de Pequeñas Donaciones, impulsa los biocorredores para el buen vivir en Amazonía, Costa y Sierra, promueve la conservación del: páramo, manglar, bosque seco, bosque húmedo tropical, apoyando a pueblos y nacionalidades indígenas y organizaciones campesinas a preservar sus Territorios de Vida. De manera asociativa y fomentando la producción sostenible, el Programa ha logrado la protección de 1.940.181 hectáreas de conservación a escala nacional.

En nuestro país megadiverso y pluricultural la Naturaleza protege y resguarda a las organizaciones comunitarias, que, poca o casi ninguna atención han recibido, según ellos manifestaron en la encuesta. En la Sierra, Costa y Amazonía, líderes comprometidos/as, responsables y motivados /as, definen y promueven sus Planes de Contingencia Comunitarios.

Desde la Amazonía, Senaida Andy de la Comunidad Santa Rita nos dice: “Tenemos pocos alimentos, estamos comiendo yuca y plátano, comemos pocas frutas, verduras y carnes. No hay ingresos y nos han ayudado muy poco; han entregado kits de alimentos a adultos mayores, pero se han olvidado de la mayoría de la población. A pesar de que no hay trabajo ni alimentos, la unión de la asociación no cambiará. Se mantendrá constante”.

Estamos dando diferentes mensajes a las personas para que se queden en sus casas; el profesor de la escuela perifonea constantemente mensajes de cuidado para niñas, niños y jóvenes con sus tareas. Para las Asociaciones los problemas también son complejos y esta emergencia sanitaria ha golpeado a muchas familias en los económico, social y laboral.

“Es muy duro ver cómo los compañeros y compañeras no pueden sacar sus productos de sus chacras para comercializarlos, la mayoría viven de esta actividad, de la misma manera es duro ver cómo por la necesidad de tener productos de la canasta básica, de aseo y desinfección; las personas salen de sus casas y se trasladan al centro de la ciudad a comprar estos productos, frente a esto, los dirigentes nos preocupamos, ya que en este proceso de movilización ellos podrían contagiarse.

En la comunidad ya tenemos un caso positivo de un compañero que está en aislamiento. Su abastecimiento de alimentos les dura muy poco tiempo, ya que hay familias con un gran número de integrantes y una vez que ya no tienen alimentos tienen que salir, nuevamente.

En caso de llegaran a tener otra enfermedad que no sea el covid 19 son limitados sus procesos de recuperación, ya que no tienen medicamentos ni implementos de cuidado y atención médica. No contamos con servicios básicos, no contamos con dispensarios médicos, no hay accesorios de protección y nuestra situación económica es débil, eso nos hace vulnerable ante esta emergencia sanitaria.

Foto Cortesía: Elsa Bautista, de la Comunidad El Pijal, Otavalo – Imbabura, en su huerto agroecológico.

Como asociación, nosotros estamos comprando los productos a buen precio y su pago es en efectivo. A su vez estamos gestionando con entidades públicas y privadas para lograr tener ayudas de raciones de comida para las familias. La organización aplica a cabalidad las normas de seguridad. Dentro de las comunidades el gobierno cantonal ha aplicado cercos para evitar ingresos de personas ajenas a la comunidad.

Esto es algo nuevo para las comunidades y por ello solicitamos capacitación, no todas las personas acatan las disposiciones, pero se intenta inculcar a la gente para que lo haga, ya que es un tema obligatorio para el bienestar de todos. Gracias al PPD por tomar en cuenta a las comunidades”, es lo que comparte Izamar Valarezo, de Asociación de Productores de Cacao Fino de Aroma de Carlos Julio Arosemena Tola.

Las organizaciones comunitarias se han organizado para cumplir con los protocolos ante la emergencia sanitaria. Ha sido un desafío, desde los temas de gobernanza, socialización de los protocolos sin reunirse, el cumplir y hacerlos cumplir y sobrellevar la escasez de víveres, medicina e insumos para bioseguridad.

Los testimonios que comparten con nosotros quienes lideran las organizaciones comunitarias en la sierra de Ecuador, son igualmente preocupantes y al mismo tiempo motivantes. Ponen en relieve la poca atención que han recibido, las necesidades que deben enfrentar y al mismo tiempo, cómo la organización y su trabajo en el campo, es su sustento y fortaleza.

«Muchos me preguntaban, ¿cómo me siento? ¡Me siento feliz de ser mujer rural, tengo todo lo que necesito y me siento segura! ¡Ahora están viendo la importancia de sembrar, de garantizar nuestra soberanía alimentaria! Al salir a la ciudad para proveer de las canastas agroecológicas, tengo miedo… Siento que allá está el virus y me enfrento a ello, nos comentó Doña Erlinda Pillajo de Cayambe.

“Hemos vuelto al trueque, al randi randi, a preguntar a los abuelos. Yo soy la promotora de las buenas prácticas, a todo el que viene a mi casa para realizar una recarga de saldo para el celular o a adquirir una mascarilla realizada por mí – Aquí no hay mascarillas y las estoy realizando para vender a $0.50 -,  le insisto en que se lave bien las manos y no salga de la comunidad ¡Hasta los billetes los lavo! sonreía a través de la pantalla, Doña Elsa Bautista de la comunidad el Pijal, en Otavalo.

“El Quédate en tu comunidad o en tu chacra, ha sido un desafío. Hay muy poca información, hay familias que no cuentan con huertos y están pasando necesidades y los insumos para el cuidado personal escasean. Asimismo, a muchos se les dificulta adquirir panela, aceite, sal, continuó diciendo Elsa.  

¡Hay hogares con hasta 17 personas en una casa! Muchos han regresado de la ciudad pues han perdido su trabajo, comentó María Cutiupala de la Comunidad Calpi, Riobamba. A ellos, debemos ayudarlos con alimentos.

Similar situación comentó Roberto Tocagón de la Comunidad Caluquí en González Suárez, Otavalo, quien manifestó «Para los mayorcitos y a los que no tienen, hemos elaborado una canasta, todos aportamos con un poco de lo que tenemos en nuestros huertos, los que no tienen huertos, aportan con $0.50 cvs. Los comités de emergencia han sido la clave y la solidaridad el ingrediente principal.

En la ruralidad, hay mucho saber, trabajo colectivo y creatividad. Contrariamente a lo que ocurre en la ciudad, el teletrabajo, educación online, compra a domicilio y las llamadas por zoom, no son la constante, más bien son algo muy distante a la realidad de la vida en el campo, donde hay que aprovechar la mañana para el trabajo en la huerta, la finca, la chakra, ir a alimentar a los animales, a cosechar los alimentos para el almuerzo y a seguir sembrando.  Con el toque de queda se aprovecha para estar con la familia, mientras por teléfono se sigue organizando, contactando a quienes son parte de la comunidad y se busca seguir sumando voluntades para solventar las necesidades. 

Desde la costa ecuatoriana, sus voces también se escuchan fuerte. Aquí también hay comunidades que tienen un liderazgo y un tejido organizativo bastante consolidado que permite dar respuestas rápidas y oportunas, acompañadas de una gran solidaridad entre las comunidades.

Desde la comunidad de Las Gilces, Bolívar Aragundi nos comenta: «Nosotros pasamos por un terremoto y para responder a esa tragedia nos organizamos en comisiones comunitarias. Ahora esta emergencia, y sin el apoyo de las instituciones públicas, también conformamos un comité de emergencia comunitario que está interactuando con las familias y personas vulnerables con discapacidad y adultos mayores. La Comuna Las Gilces levantó información de los distintos sectores de la comunidad, pero también notó que existían necesidades en las comunidades vecinas y pensamos «si están bien ellos, también estamos bien nosotros.

La idea es resguardar la salud y cercar a la comunidad para la seguridad de todos y todas. Se han llevado a cabo jornadas de desinfección y también en las comunidades vecinas. Notamos que es importante producir alimentos para nuestro presente y nuestro futuro. Como comuna hemos pasado el mensaje a nuestras familias de la importancia de fortalecer nuestros huertos y de trabajar en el trueque de semillas y productos. Se ha logrado el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes, ya que nuestras madres son quiénes mejor han manejado los hogares en tiempos de crisis. Las familias aprenderán a ser más solidarias (aunque aquí siempre se ha practicado el trueque). Esta encuesta me sirvió para contar las cosas que estoy cargando y desahogarme”.

Gina Napa, Presidenta del Centro Artesanal Comunitario de Mujeres La Casita / Presidenta de Asociación de Pescadores Artesanales Portovelo, compartió con nosotros su sentir y su pensar: “Me siento atada. Estoy sin hacer nada. Nosotros que siempre hemos estado activas en nuestro territorio no podemos hacer nada, ni conversar sobre los temores que tenemos y ayudarnos en lo que se pueda. Con esta crisis que estamos pasando, las personas en las comunidades han empezado a hacer huertos de tomate, pimiento porque creen que la crisis va para largo. Ahora saben que pueden sembrar. Han regresado a ver el pasado, antes se cultivaba en el patio. Ahora el vecino cosecha las habas, habichuelas. Ahora las personas están haciendo semilleros y huertos Quienes tienen sus huertos, han vuelto a mirarlos con amor, tienen donde ocuparse y trabajar”.

Desde el Humedal La Segua, María Auxiliadora Corral, Guía Naturalista nos comparte su preocupación: “Luego de que pase todo esto no volveremos a sentirnos seguros, más bien estaremos inseguros, pues tendremos que seguir protegiéndonos. No nos saludaremos con confianza. Vamos a perder la cordialidad, como manabita somos gente solidaria, alegre, confianzudas”.

Foto Comuna Las Gilces: .Bolívar Aragundí de la Comuna Las Gilces, Crucita, Portoviejo – Manabí entregando kit de productos en el marco del apoyo a los grupos vulnerables. 

Por los derechos de la Naturaleza

El planeta está descansando y tomando fuerza porque ya no hay tanta contaminación; no hay carros en las playas. Esperamos que esto nos sirva para reflexionar sobre lo que está pasando. La biodiversidad si se ha recuperado. La naturaleza está descansando. Las concheras no han salido hace un mes, entonces las especies del manglar están creciendo sin tanta presión. Como las camaroneras están paradas, no han tirado los químicos de las piscinas que matan a las especies que se reproducen en las raíces del manglar.

Nosotros mismos somos los destructores de la Tierra. Que esta sea una reflexión para volver los ojos al mundo que estamos destruyendo, para que valoremos el paraíso que tenemos para vivir. Hemos de reflexionar mucho ante lo que vivimos. A valorar más las cosas, tomando en cuenta las necesidades; muchas veces, incluso, desperdiciamos la comida. La naturaleza nos invita a reflexionar para no tocarla de manera agresiva e incrementar el destrozo que se ha cometido. En estos tiempos, me encanta ver las aves que vuelan y se sienten seguras». Afirma María Auxiliadora Corral. 

Estas comunidades, que están fuertemente vinculadas con la naturaleza, es ahí donde, muchas veces, encuentran respuestas a la emergencia. La Naturaleza nos da seguridad y optimismo frente a un futuro incierto, tener un bosque que brinda alimentos y resguarda, terreno cultivable para los huertos familiares, plantas medicinales, un mar para obtener alimentos, sentirse acompañados de los pájaros y otros animales de estos ecosistemas, nos da bienestar, dicen ellas y ellos. Senaida, desde la Amazonía comparte su percepción frente a lo que ocurre en la selva: “Algo sorprendente para todos es que ahora vemos animales que antes no se veían, seguimos cuidando la naturaleza, ahora nadie tala los árboles ni ataca a los animales. ¡Es un gran cambio para todos!”.
¡Que en este cambio se contagie la solidaridad, haya un brote de generosidad y se viralice la creatividad!

Anamaría Varea
Coordinadora Nacional 
Programa de Pequeñas Donaciones Ecuador
22/05/20